¿Qué diferencias hay entre ser turista y ser viajero?
Son dos términos los cuales la gran mayoría de la población no los utiliza en el contexto adecuado.
El turista busca más experiencias satisfactorias que óptimas, por lo que actúa de una manera que llega a afectar a la población local y de esta forma crea un impacto negativo. Hablo, por ejemplo, del llamado fast look, el cual básicamente se basa en echar un vistazo rápido de los puntos turísticos considerados más importantes en el destino, esos puntos en los cuales se genera la concentración turística, y hacer check. ¿Qué simple puede llegar a ser el turista, no?
Profundicemos un poco más sobre este tema que me resulta interesante. La palabra/concepto turista viene de la palabra/concepto turismo. El turismo en sí mismo proporciona un conocimiento, ya sea cultural, social o económico. Así mismo, en muchas ocasiones las prácticas culturales de los destinos se han visto afectadas o modificadas para adaptarse a las necesidades del turista. En cierto modo, se deja de lado la identidad de un pueblo para focalizarse en los beneficios que pueden llegar a producir gracias al turismo. Llegados a este punto, el destino pierde toda su magia. Es triste ver como una ciudad, pueblo, o aldea, va cambiando año tras año, perdiendo poco a poco su identidad. Hay que encontrar un equilibrio. Hay que saber adaptarse a las nuevas necesidades sin dejar de lado la propia identidad, ya que básicamente es lo que los define. La adaptación y el cambio forman parte de la evolución, es inevitable, pero lo que sí es evitable es el perder las singularidades que hacen únicas e irrepetibles cada ciudad, pueblo, y aldea.
El viajero, por su parte, tiene la incesante necesidad de buscar nuevas experiencias, experiencias excepcionales, íntimamente ligadas a la práctica de actividades que sean inusuales en el proceder del turista. Podría decir que el viajero busca hallar la manera de encontrar otros puntos focales del destino que no estén dotados de una mirada turística convencional. En otras palabras, el viajero busca lo auténtico, lo que es real. Busca conocer, encontrar, interactuar, aprender todo lo que le pueda ofrecer cada ciudad, pueblo, y aldea. El viajero se aleja de lo convencional para adentrarse en lo insólito. ¿Y sabes que te encuentras cuando te sumerges en lo insólito? A ti mismo. Así es, te encuentras a ti mismo reflejado en un lugar desconocido, donde no tienes el control sobre nada de lo que pasa, porque no tienes ni idea ni de qué camino escoger. Entonces es cuando empiezas a conocerte a ti mismo. Las decisiones que tomes, la gente que conozcas, los caminos que elijas, solo y únicamente dependen de ti, de tu consciente e inconsciente. Y alucinas con lo que eres capaz de espabilarte, adaptarte y aprender. Y ese, es el atractivo del viajero. No viajan con el fin de visitar un sitio nuevo, viajan con el fin de sumergirse en una nueva cultura que les ayude a conocerse u encontrarse a sí mismos.
¿Y tú, qué eres? ¿Turista o viajero?

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