Mirar sin mirar, escuchar sin escuchar y respirar sin respirar.
Es curioso cómo somos capaces de estar sin estar. Es como que tu cuerpo está presente pero tu corazón y tu alma no. Están en otra parte, se pierden dentro del huracán de pensamientos que invaden todo tu ser.
Es importante darse cuenta cuando llegas a este estado de “limbo”, por así decirlo. Importante darse cuenta y reaccionar. Si estas en este estado es porque dentro de ti hay una multitud de pensamientos y sentimientos que deben ser atendidos, ordenados y priorizados.
Es hora de parar, sentarte y preguntarte cómo te sientes. No te ahogues en tus pensamientos. Analízate a ti mismo. Al igual que analizas a otras personas, haz lo mismo contigo. Piénsate, reflexiónate, y ordénate. Y partir de aquí, fluye.
Es muy difícil fluir, lo sé. Ojalá fuera algo sencillo, ojalá poder ser más prácticos. Pero esta es la mente que nos ha tocado, y cómo tú y cómo yo, hay miles de personas. Aunque no lo exterioricen, aunque no se les note.
Así que no te tomes al pie de la letra esta palabra. Cada uno “fluye” como quiere y siente en cada momento. Para mí fluir va ligado a ser fiel a mí misma, a hacer lo que sienta en cada momento, sin pensar en el qué dirán o lo que pensarán. Sin pensar en las consecuencias de mis actos. De eso se trata, ¿no? De hacer lo que sentimos. El tema aquí es ¿por qué nos resulta tan difícil hacerlo? ¿Por qué nos cubrimos con esta “máscara” para que el resto de gente vea que somos cómo ellos? Que estamos al día de las convenciones sociales. ¿Por qué lo hacemos? Yo soy la primera que lo hago. Aquí no se juzga a nadie, ni me estoy juzgando a mí misma. Solo lanzo preguntas al aire para intentar entender un poco más la mente humana. Yo creo que tenemos un miedo irracional a ser juzgados, que preferimos pasar desapercibidos siguiendo los estándares sociales. Lo que no sé ver, es de donde sale este miedo. Un miedo con el que dejas de ser tú mismo para “adaptarte” y ser uno más dentro de esta sociedad. ¿En qué momento hemos dejado de ser nosotros mismos para convertirnos en un número más? Supongo que es una cuestión de supervivencia, ¿no? O te adaptas o eres un incomprendido.
En fin, hagas lo que hagas, sientas lo que sientas, y pienses lo que pienses, hazlo por ti. Ni por tu familia, ni amigos, ni pareja. Única y exclusivamente por ti. Eres tú quién sufre las consecuencias de esta sociedad. Así que, qué menos que hagas las cosas para ti y para tu tranquilidad mental.
Si estás tranquilo contigo mismo, entonces todo fluye.

Deja un comentario