Decisiones

A veces, nos cuesta encontrar las palabras adecuadas para expresar lo que sentimos y queremos. Cuesta tanto porque ni nosotros mismos lo sabemos. Otras veces, nos cuesta tomar decisiones importantes para nosotros. Cuesta tanto porque ni nosotros mismos sabemos. Lo que sentimos y queremos va íntimamente ligado con el poder de decisión de uno mismo. Si tú eres fiel a lo que sientes y quieres, entonces siempre sabrás tomar la decisión adecuada para ti. Dicho así parece fácil. Pero está claro que no lo es.     

Las decisiones que tomamos son el fruto de las experiencias vividas en el pasado junto con las fantasías que nos creamos en la mente de lo que podría suceder. No siempre son las mejores decisiones o las más correctas, pero son nuestras decisiones las que nos han guiado hasta donde estamos ahora mismo y tenemos que convivir con ello. Cada decisión que tomas cambia el rumbo de tu vida. Tenemos la suerte de poder decidir hacia dónde queremos ir o qué queremos hacer. Y si no la aprovechamos, no podemos echarle la culpa al destino. Debemos ser consecuentes con nosotros mismos.

Es muy difícil tomar la decisión correcta, lo sé. Por qué la que para ti sería la correcta, para otros sería la incorrecta.

Así que solo puedo decir que, confiar en ti y en tu instinto, es la mejor decisión que puedas tomar.

Tendemos a comparar las decisiones que toma la gente que nos rodea. Incluso nos comparamos con nosotros mismos, el que un día fuimos y ya no somos. Te comparas con tus amigos, tus compañeros, tus padres, tu pareja, hasta con tu mascota. Te comparas y siempre pierdes. Entonces te preguntas en qué punto de tu vida te has “descarrilado”. En qué momento tomaste la decisión “equivocada”. En qué fracción de segundo decidiste ir por un camino y no por otro. Está bien optar por caminos distintos a los que supuestamente deberías haber optado.

Tienes que dejarte ir, para poder volver. Y cuando vuelves, tomas las decisiones y eliges los caminos que de verdad SIENTES que debes escoger.

Deja un comentario