Miras y observas.
Oyes y escuchas.
Exhalas y hueles.
Percibes y sientes.
Captas que estás en tu estado más íntimo cuando te hayas en la pureza de la naturaleza, de la tierra, de los árboles, de la montaña, del medio ambiente.
Esa pureza que penetra en tu alma mientras transciendes entre sus bosques frondosos y te acaricia su halo de inocencia. Oxigenas tu mente, absorbes su paz y regeneras tu esencia.
Fácil es de encontrar, pero difícil es de percibir.
Naturaleza en su pleno esplendor.
Retiene y aprende de ella.

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