Inspira.
Reten el aire en tus pulmones unos segundos.
Aguanta.
Reflexiona en cada latido.
Espira.
Nota cómo se va descomprimiendo tu pecho. Segundo a segundo. Latido a latido. Siente como la presión disminuye.
Asume el control y calcula tu hoja de ruta.
Actúa.
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.
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Vuelve a empezar.

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