La acción de darle valor a algo, el valor que merece o, más bien, el valor que creemos que debemos darle, es una acción que tenemos que ponerla en práctica más a menudo. Hay que aprender a valorar lo que tenemos, y ya sé que esto es lo típico que se dice, pero realmente hay que hacerlo, hacerlo sintiéndolo de verdad. Valorar desde el corazón.
Valorar tanto lo bueno como lo malo que nos pase. Porque cuando lo hacemos, se nos abre ante nosotros todo un estallido de aprendizajes, esperanzas, sueños, y metas que queremos alcanzar. Nos damos cuenta de que realmente las cosas pueden salir bien, que podemos sentirnos cómodos con la vida que tenemos, cómodos y felices. Y cuando se trata de valorar lo malo, que os voy a contar… Valorar las cosas malas que nos pasan nos ayuda a reconstruir nuestra situación, a darle otro punto de vista. De ti depende que lo veas como algo positivo o negativo. Yo, personalmente, siempre lo he visto como algo positivo, porque gracias a estos momentos malos, a estas etapas de la vida y situaciones, he aprendido más de mí que en el resto de mi vida. Esto no significa que no lo haya sufrido, está claro, sufro y vivo muy intensamente todo lo que me pasa, y es precisamente por eso que sé darle el valor que se merece.
Hoy, valoro todo lo que tengo. Valoro mi trabajo, estoy contenta en él. Es la primera vez que puedo decir que me siento bien trabajando. Valoro a mi pareja, amigos y familia. ¡Ah! Y a mis gatos😊 Soy plenamente consciente de la suerte que tengo y por ello siento que debo darle las gracias al Universo por haberme concedido esta calma en esta etapa de mi vida. Aun así, el miedo siempre asoma. Siempre está presente, en cada paso que das, en cada decisión tomada, en cada momento vital. Hay que vivir con él y aprender a gestionarlo.
Por ahora decido centrarme en lo positivo de mi vida. Y lo que tenga que venir ya vendrá y ya lo gestionaré en su momento.
Ahora quiero centrarme en esas esperanzas, sueños y metas de los que hablaba antes. Quiero centrarme en conseguir lo que tanto anhela mi alma, apaciguar ese deseo que crece día tras día. Y siento que para conseguirlo debo creer en mí y en los pasos que voy dando. Debo confiar en el proceso. Todo tiene su momento y hay que creer en nosotros mismos; es lo más importante. Debes creértelo.
Así que aférrate fuerte a tus sueños, sin ellos no estarías hoy aquí, levantándote para empezar un nuevo día.

Deja un comentario