Quién sabe nada

Tomo aliento, siento como el aire entra en mis pulmones. Respiro. Sigo viva.

Es la primera vez que tomo una decisión, que a mi parecer, es transcendental en mi vida. Acabo de dejar mi trabajo. Sin paro, sin tener otro trabajo a la vista, solo con mis ahorros y mi bloqueo mental. Liberada en parte de una carga que llevaba corroyéndome desde hace tiempo.

Quizá la gente piensa que la ansiedad ha ganado esta batalla, que ha podido conmigo, otra vez. Pero no. Aunque no tenga una mierda ahora mismo, soy yo la que he ganado. He sabido, por primera vez en mi vida, poner límites. Mis límites. He dicho lo que pienso en todo momento, he pedido ayuda cuando la he necesitado, y he hablado de mi ansiedad y estrés. Al final, he hecho lo que sentía como siempre hago, soy fiel a mí misma. Y hasta aquí he llegado. Hoy, he decidido poner fin a esta carga mental.

Me pregunto si soy yo el problema, es inevitable preguntárselo. Porque cuando ves que no encajas en ningún sitio, entonces quizás es que seas tú el problema, ¿no? Quién sabe, quizá si sea yo.

Lo que tengo claro, es que no es viable sentirse como me siento. No es viable para seguir en este mundo. Así que hay algo que debe cambiar. El mundo está claro que no cambiará. Así que, ¿debo cambiar yo? ¿Qué debo hacer? Joder es tan duro esto. Es tan difícil. Da tanto miedo.

Me acabo de lanzar al vacío y ni siquiera sé si hay una red al fondo. Así que, ¿quién sabe? Quién sabe nada.

La verdad es que me da igual. Mi apatía me ha llevado a donde estoy ahora, a hacer las acciones que hago.

He dejado mi trabajo y no tengo ni idea de lo que voy a hacer con mi vida.

Respiro hondo a cada palabra que escribo. Mi ansiedad sigue latente en cada pensamiento que recorre mi mente. Esta sensación de falta de aire que no se va. Joder es muy agobiante. Me enfado conmigo misma. Me cabrea esto. ¿Por qué no para? Pienso que tampoco estoy tan mal, joder. Hay cosas peores en esta vida, mucho peores. Pero esta me ha tocado lidiar a mí. Lidiar con mi propia mente. Terrible lucha, ya te lo digo ahora.

He visto documentales, he leído, he escuchado opiniones, consejos, reflexiones, pero al final, sigo siendo yo con mi mente.

¿Qué hago ahora?

Inspiro, aspiro, y así sin parar

Solo se lo he dicho a mi pareja. Qué pereza tenerlo que contar al resto de gente. ¿Por qué tengo que hacerlo?

No voy a decir nada hasta que me sienta cómoda con el tema y con quién yo me sienta cómoda.

Es preferible pasar desapercibida en estos momentos de incertidumbre. Nadie sabe, nadie pregunta, nadie juzga. Hay que ser lista.

Que le den a esta mierda. Voy a ordenar mis ideas, a priorizar, a mirar por mí y a hacer lo que sienta en cada momento, que por algo es mi vida.

Que sea lo que tenga que ser.

Estoy aterrada y aliviada a la vez.

P.D.: Pasé tres meses lidiando con la incertidumbre de qué camino seguir, al fin encontré un trabajo que a día de hoy, después de 2 años aquí, puedo decir que este es mi sitio, por ahora.

Deja un comentario