Empezaba a gestionar mis emociones, empezaba a aprender a cómo reaccionar en según que situaciones que alteraban mi paz mental, empezaba a ser consciente de lo que sentía en cada momento de tristeza, rabia y frustración. Empezaba… a empezar.
Que dura la vida, que cuando empiezas a caminar hacia delante te obliga a pararte e ir hacia atrás.
Empezaba a entenderme un poquito más, cuando recibí una mala noticia del trabajo que ha hecho que se tambalee todo mi mundo. Y me dirás tú, ¡pero si hay cosas mucho peores! Y si, lo sé, pero ahora mismo esto me ha hecho retroceder.
Estoy tan cansada ya, me siento agotada mentalmente, no sé de dónde sacar la energía para poner buena cara y decirle a la gente que estoy bien y que todo va bien. Se me hace cuesta arriba y se me pasan tantas cosas por la cabeza que ya no se ver lo que es real y lo que es creado por mis propios monstruos.
Intento buscar culpables para dar respuesta y justificar todo lo que siento ahora mismo y termino pagándolo con la misma gente. Me siento enfadada y con mucha rabia dentro. Y me siento aun peor cuando veo que mi pareja está sufriendo por mí. No sé cómo puedo abarcarlo todo.
Intento relativizar las cosas, verlas con otra perspectiva. Intento hacerme míos los consejos que me dan las personas que me rodean y no puedo evitar sentir cierta rabia y desesperación hacia ellos. Se perfectamente que me lo dicen para ayudar y que intentan empatizar conmigo. Pero a veces también pienso que es muy fácil aconsejar cuando estas al otro lado. No me preguntes como estoy cuando sabes perfectamente que no estoy bien.
En fin, como decía antes, siempre intento buscar culpables de lo que siento. Cuando en realidad lo que tengo que hacer es empezar a responsabilizarme de mis propios sentimientos y emociones.
Empezar… que difícil resulta cuando empiezas a empezar.

Deja un comentario