Hay velas de muchos tipos, formas, colores y olores. Velas con significados y funciones distintas. Velas decorativas, aromáticas, de cumpleaños, antimosquitos, y un largo etcétera.
Me encantan las velas. Me encanta tener siempre una o dos velas encendidas en mi escritorio mientras trabajo, escribo o leo. Me gusta ver por el rabillo del ojo la llama de la vela, una llama que no se apaga y va cambiando de forma a cada segundo que pasa. Me relaja y me calma. Como si no existiera nada más. No existe el ruido, solo la calma.
Las velas tienen el poder de atraerte e invadirte con su tenue luz. Cuando lo hacen entras en un estado de ensoñación, y es ahí donde empieza TU introspección. Piensas, reflexiones, te imaginas y sueñas. Es tu momento. Hasta que despiertas de este estado con la silueta de la llama fijada en la retina de tus ojos.
Es increíble el poder que tienen las velas. Tienen el poder de evadirte de la realidad por unos segundos y centrarte en ti.
Ahora mismo me fluyen las palabras en mi mente mientras tengo una de mis velas favoritas delante. Se trata de una vela que me regaló una persona importante para mí. Así que esta vela tiene doble poder. Al principio no quería prender su llama porque no quería que se consumiera. Pero hoy he decidido que es un buen día para encenderla y que haga su magia. Y lo está consiguiendo. Este es mi momento.
Se consume lentamente mientras mis pensamientos van fluyendo a través de su luz. Me da la fuerza para traspasar el muro de sentimientos que tengo en mi interior, en lo más profundo de mí. Me acompaña en este viaje de introspección. En cierto modo podríamos decir que me guía en mis pensamientos y deja que mi imaginación vaya más allá de la realidad. No sabéis la de ideas que se me pasan por la cabeza. Planes, aventuras, sitios a los que ir, deportes nuevos que practicar, voluntariados que hacer, cursos a los que apuntarme, en fin, ese tipo de ideas que se te ocurren en un momento y las dejas aparcadas en ese rinconcito del cerebro, donde guardas todas las locuras e ideas increíbles que te gustaría poder hacer algún día, y que crees realmente que algún día las harás. Lo que no eres consciente es que si siempre piensas en que algún día te lanzarás a la piscina y harás esas locuras, nunca las vas a hacer. Ya que ese día nunca llegará a no ser que lo fijes de verdad en tu agenda mental. Pero bueno, que a todos nos pasa ¡eh! Yo soy la primera con mil ideas y planes en la cabeza que no dejan de ser eso, ideas.
Las velas tienen un poder sorprendente en uno mismo.

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